Cada año los incendios (tanto domésticos como industriales) causan grandes daños a la propiedad y multitud de fallecimientos. Una solución a esta amenaza es el uso materiales ignífugos, estos materiales proporcionan resistencia al fuego, retardando el tiempo en que estos son consumidos por las llamas.

Los materiales ignífugos por excelencia son: el amianto, el cemento, ladrillos refractarios, la lana mineral y el vidrio aislante. 

Dependiendo de la intensidad y la duración de un fuego, un material ignífugo protege una cierta cantidad de tiempo, disminuyendo así daños a la propiedad y permitiendo tiempo de escape para la gente en un caso de un incendio. Al proceso de dar propiedades ignifugas a un material lo denominamos inifugación.


¿Qué es la ignifugación?

La ignifugación es un proceso de aplicación industrial mediante el cual se trata un material para mejorar su “comportamiento” frente al fuego. Con este tratamiento no se consigue volver incombustible al material pero si disminuir la inflamabilidad del mismo y la velocidad a la que se propagarán las llamas cuando entren en contacto con él (la reacción al fuego se clasificará atendiendo a la Norma UNE 23.727).  

En esencia, lo que permite es mejorar la reacción del material en cuestión ante un fuego. No obstante, es importante apuntar que debido al uso, la limpieza, los efectos del clima y el medio ambiente, los recubrimientos ignifugantes irán desapareciendo paulatinamente, por lo que es importante llevar un buen mantenimiento y repetir el tratamiento para mantener sus efectos. Por ello es necesario informarse de los ensayos de envejecimiento acelerado que representen el efecto del paso del tiempo y el uso del material, para estar seguros de su estabilidad.

Métodos de ignifugación

Se puede hacer para una gran diversidad de materiales y existen tres métodos fundamentales:

Tela tintada

Incorporación de aditivos inhibidores al material durante el proceso de fabricación: Este tratamiento es aplicable a textiles, que generalmente son materiales muy absorbentes. Lo ideal es el uso de materiales naturales menos inflamables como la celulosa. En textiles para uso en interiores en muchos casos se usan soluciones ignífugas de ácido bórico y bórax mientras que textiles para ser usados al aire libre se sumergen en parafina clorada, resinas sintéticas clorados, o caucho clorado. El látex se puede añadir sobre la solución para evitar la pérdida de las sustancias químicas debido a la lluvia o el lavado.

pintura sobre madera

Aplicación de recubrimientos sobre el material acabado e, incluso, colocado en su lugar de uso: Normalmente se aplica a madera y acero, llegándose al aislamiento por la aplicación de pinturas o spray de material ignifugante, donde una solución química simplemente se rocía o se pinta sobre el elemento destinado a ser aislado y se seca casi inmediatamente.

moleculas

Transformación molecular del material o reacción química: Este método está limitado al proceso de fabricación. Reservado a los plásticos y fibras sintéticas.

Los métodos y productos a utilizar dependen de las características del material a ignifugar, su posición y el tipo de protección pasiva que se le quiere dar. Generalmente las protecciones más utilizadas son las siguientes:

  • Pantallas o franjas corta fuego con mortero ignífugo proyectado o placa metálica.
  • Aplicaciones de pinturas intumescentes o barnices en la superficie a proteger.
  • Sellados resistentes al fuego.
  • Collarines intumescentes
  • Conductos aire acondicionado-paneles
  • Falsos techos ignífugos
  • Tejidos ignifugados
  • Juntas cortafuego
  • Masillas ignífugas
  • Morteros aislantes
  • Morteros refractarios
  • Protectores fuego estructuras metálicas
  • Protectores fuego textiles
  • Vermiculitas

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¿Cómo ignifugar una estructura metálica?

Las estructuras metálicas son el sistema constructivo más utilizado y extendido. Una de sus ventajas esenciales es que poseen una gran resistencia por unidad de peso, esto les otorga una increíble versatilidad, realizando estructuras complejas y a la vez livianas.

mortero ignifugo en acero

Mortero ignífugo protegiendo estructuras metálicas

A la hora de redactar un proyecto y antes de iniciar los trabajos de ignifugación de estructura metálica, debemos elegir el producto más conveniente y adecuado para el trabajo específico de esa obra.Lo primero que tenemos que determinar en la elección del producto adecuado es el tipo de acabado que se precisa y la resistencia al fuego requerida. En el mercado disponemos de los siguientes productos para esta tarea:

  1. Morteros ignífugos en base cemento (lana de roca + cemento blanco). 
  2. Pinturas intumescentes. 
  3. Paneles ignífugos
  4. Morteros ignífugos en base yeso (yeso + perlita y/o vermiculita).

Nuestra recomendación es que para sitios donde la estructura se quede vista y requiera un acabado más o menos perfecto, lo aconsejable es recurrir a la pintura intumescente (o como segunda opción a los paneles ignífugos).

¿Qué acabado y resistencia necesitamos?

Con la pintura intumescente mantenemos la línea de los perfiles metálicos, pero el acabado se va volviendo algo más granuloso conforme incrementamos el espesor. Para resistencias al fuego bajas, 30-60 minutos, es una buena opción. Incluso para resistencias al fuego de 15-30 minutos también se puede valorar, ya que con esa resistencia es una opción interesante en cuanto calidad de acabado / precio.

Para resistencias al fuego más altas, muchas veces la masividad se sale de tablas de ensayo y hay que recurrir a un cajeado con paneles ignífugos. Aunque sea una solución algo cara, puede resultar conveniente para pequeños trabajos, como vigas y pilares de cuelgue de una reforma de un local comercial  o una pequeña vivienda.

Si el acabado no es importante y la resistencia al fuego es superior a 30 minutos, lo más lógico, por coste económico, es que acudamos a los morteros ignífugos. La ventaja del mortero de lana de roca + cemento es la rapidez de ejecución, la limpieza, la ligereza del revestimiento y la menor necesidad de acopio de material.


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